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sábado, 26 de mayo de 2012

El contestador automático

Un contestador automático es un dispositivo para responder automáticamente llamadas telefónicas y grabar mensajes dejados por personas que llaman a un determinado número, cuando la persona llamada no puede atender el teléfono, sea porque no está, porque está en el baño, por que se siente perseguida por algún acreedor y no se anima a responder, porque es su esposa y necesita más tiempo para elaborar una respuesta, o simplemente porque no está.

Algunos contestadores pueden tener mensajes como estos:
- "Hola. Yo soy Juan. Si es de la telefónica, ya pagué la factura. Si son mis padres, por favor manden más dinero. Si es mi institución de ayuda financiera, no me prestaron suficiente dinero. Si es una mujer, no se preocupe, tengo un montón de dinero."
- "¡ Hola ! El contestador de Juan está roto. Soy la heladera. Pero no te preocupes, si hablás lentamente yo dejaré tu mensaje pegado en mi puerta con un imán..."
- " Hola, Probablemente yo esté en casa, evitando contestarle a alguien que no me simpatiza. Deje su mensaje. Si no le contesto, entonces usted no me simpatiza."
- "Hola, llamaste a lo de Jim y Ana. No podemos atender el teléfono ahora, porque estamos haciendo algo que realmente nos gusta mucho. Ella lo prefiere hacer de arriba y abajo, y a mí me gusta de izquierda a derecha... muy lentamente. Así que dejanos tu mensaje, y cuando terminemos de cepillarnos los dientes, te contestaremos..."


Mientras los primeros contestadores usaban tecnología de cinta magnética, los aparatos más modernos usan memorias solid state, es decir un pequeño módulo que genera datos y que más tarde reporduce a modo de grabación.
En resumen una copia casi exacta de nuestro cerebro: "un módulo que genera datos y que más tarde reproduce a modo de grabación."
Esto es tan simple de entender como el siguiente ejemplo, ...
tu esposa te dice:
"Ve al supermercado y trae un paquete de azucar, fideos, una lata de atún en aceite y no en agua, té, toallitas femeninas (el paquete azul y no el rosado), leche descremada sin calcio ni hierro extra porque es más cara, suavizante para el lavarropas, aceite, galletitas (sólo las que les gustan a tus hijos), etc, etc,
Todo menos preservativos, cerveza, dulce de membrillo y nada de anchoas o aceitunas.

Cuando llegas al supermercado te encuentras frente a las estanterias y pones en funcionamineto el módulo solid state que llevamos en nuestro cerebro y tratas de reproducir el listado que te pidió
tu mujer y de repente te das cuenta que la mamoria está vacía. El sistema no reproduce ni uno de todos los items. Como eres rápido y nada de tonto,enciendes la memoria de reserva y te pones en la piel de Terminator imaginando que el listado comienza a reproducirse frente a tus ojos con letras al estilo de un antiguo monitor de PC y mágicamente aparece:
- Preservativos
- Cerveza
- Dulce de Membrillo
- Anchoas
- Aceitunas

La mayoría de los contestadores modernos poseen un sistema para saludo.
Sinceramente confío más en los sistemas antiguos, pues ultimamente he notado que la gente ya perdió la costumbre de saludar.
Frecuentemente los amigos de mis hijos organizan -sin preguntar a sus padres- para encontrarse y liberar juntos sus altos niveles de descontrol, no es casualidad que sus padres ven con agrado estas actitudes independientes de organizarse entre si, pero ven con más agrado aún que siempre sean sus
hijos los que terminan en mi casa, y no solo eso sino que -además- siempre hay que ir a buscarlos para no perder la costumbre semanal del delivery escolar que los retira y entrega en la puerta de sus respectivas casas.
Pero todo eso es un detalle menor, pues mi verdadera indignación es cuando estos maleducados se suben al auto como una estampida de búfalos escapando de un incendio forestal, se arrojan al interior -e ignorando mi presencia- hablan y se rien como si fuesen los reyes de la noche...
Pero no termina ahi, esto recien empieza. Llegan a casa y arrasan con todo, es decir con la Cerveza, el dulce de membrillo, las anchoas y las aceitunas...
Creo no olvidar nada, - si te preguntas por los preservativos... Jamás estarán a su alcance, están en un lugar secreto....
Luego de dejar la casa patas para arriba, llega la hora más esperada.. El regreso a casa...!
Que momento, parece un regalo del cielo, como si Dios escuchó las plegarias y permitió que ese inalcanzable momento haya llegado.
Ya cansados y engordados vamos camino a sus casas. Pero el relato se repite, bajan del auto ignorándome y pegan un portazo como si la puerta fuese la misma de una tanqueta de guerra.
Pero antes de entrar a su casa giran sus cabezas y muestran su peor y sinisetra sonrisa alertando un teneboroso "volveré..."

En general, los contestadores pueden ser programados para atender una llamada luego de que suene en determinada oportunidad de ocasiones.
Esto es útil si el propietario está aguardando una llamada en particular y no desea atender a todos los que llamen, los siguientes son una modesta selección de respuesta automatica:

- "Mi esposa y yo no podemos contestar el teléfono ahora, pero si nos deja su nombre y dirección, lo haremos en cuanto hayamos acabado. "
- "Hola. No estoy en casa, pero mi contestador sí, así que podés hablar con él. Espera el bip. "
- "Hola, estás hablando con una máquina. Soy capaz de recibir mensajes. Mis dueños no necesitan enciclopedias, ventanas, ni bañeras de hidromasajes. Dan caridad por débito automático, y no necesitan que les saquen ninguna foto. Si aún estás ahí, dejame tu nombre y tu número de teléfono, y ellos te llamarán."

Historia:
En 1935, el alemán Willy Müller patentó un grabador de conversaciones telefónicas que puede considerarse el precursor de los contestadores automáticos. Curiosamente, el aparato apuntaba al mercado de los judíos ortodoxos que, por las restricciones religiosas del Shabbath, no podían atender el teléfono.
La historia verdadera acerca de este ingenioso invento es que el padre de Willy Müller, su inventor, estaba muy grave internado en el hospital y su médico habia dicho que tenia los minutos contados.
Su esposa e hijos estaban con él y en eso comienza a hablar:
- Sarita, ¿estas aqui? -dice el viejo.
- Si, querido. Aqui estoy.
- Jacobo, ¿estas aquí?
- Si, padre. Aqui estoy.
- Willy, ¿estas aquí? -dice el viejito, con sus últimas fuerzas.
- Si, padre, si. Aquí estoy. -contesta el joven.
- Y entonces... ¿Quién está atendiendo el negocio!?

Desde ese momento Willy trabajó duramente dia y noche para poner en funcionamiento el invento en respuesta a la orden de su querido padre.



Finalmente si usted es médico y desea que sus pacientes dejen de ser pacientes, más aún si ellos son personas mayores... Entonces usted vá por buen camino,
un contestador automático ayudará a liberarse de su asistente, con lo cual se ahorrará dinero en sueldos y aportes al sistema jubilatorio más otros gastos, y generará tremendas confusiones en los turnos de sus pacientes quienes terminarán yendo a un hospital público.

PD.. Estos malcriados se llevaron hasta los preservativos..!

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